La tomografía es un estudio de imagen que ha transformado la medicina diagnóstica por su capacidad para ofrecer visualizaciones detalladas del interior del cuerpo humano. A través de cortes o secciones transversales, permite identificar alteraciones anatómicas o funcionales que de otro modo no serían visibles con otros métodos convencionales. Gracias a esta tecnología, los profesionales de la salud pueden tomar decisiones clínicas más precisas y oportunas.
Este procedimiento se ha convertido en una herramienta esencial para evaluar diversas condiciones médicas, desde traumatismos hasta enfermedades crónicas, pasando por cánceres, infecciones o trastornos musculoesqueléticos. En este artículo se abordará qué es una tomografía, cómo funciona, qué tipos existen y en qué situaciones clínicas es indispensable.
Definición clínica de tomografía
La tomografía, también conocida como tomografía axial computarizada (TAC o CT, por sus siglas en inglés), es un estudio de imagen que utiliza rayos X y un sistema computarizado para generar imágenes detalladas del cuerpo. A diferencia de una radiografía convencional, que proyecta una imagen bidimensional, la tomografía permite obtener cortes del organismo en distintos planos, lo que favorece una visualización tridimensional de los órganos, tejidos y estructuras óseas.
Este estudio se realiza con un tomógrafo, una máquina en forma de aro por el que pasa el paciente acostado sobre una camilla. El sistema emite haces de rayos X desde distintos ángulos, que luego son procesados por un software para construir las imágenes seccionales.
¿Cómo funciona una tomografía computarizada?
El funcionamiento de una tomografía se basa en la rotación de una fuente de rayos X alrededor del cuerpo del paciente. Esta fuente emite radiación en múltiples direcciones, y los detectores situados en el aro del escáner recogen la información que luego es transformada en imágenes por un sistema computacional.
La densidad de los tejidos determina la cantidad de rayos X que son absorbidos o atravesados. Por ejemplo, los huesos aparecen blancos porque absorben más radiación, mientras que los tejidos blandos o líquidos aparecen en tonos grises. Esta diferencia de contraste es lo que permite distinguir estructuras normales de alteraciones patológicas.
En algunos casos, el estudio se complementa con un medio de contraste, ya sea oral o intravenoso, para resaltar vasos sanguíneos, órganos o zonas específicas del cuerpo.
Principales tipos de tomografía según su aplicación médica
Existen distintos tipos de tomografías, según el área del cuerpo que se estudie o el objetivo clínico que se persiga:
- Tomografía craneal: utilizada para detectar hemorragias, infartos cerebrales, tumores, hidrocefalia o traumatismos en la cabeza.
- Tomografía torácica: empleada para evaluar pulmones, corazón, vasos sanguíneos del tórax o ganglios linfáticos.
- Tomografía abdominal y pélvica: útil para el estudio del hígado, riñones, páncreas, bazo, vejiga, intestinos y órganos reproductores.
- Tomografía de columna o extremidades: permite identificar fracturas, hernias discales, tumores óseos o enfermedades articulares.
- Tomografía por emisión de positrones (PET-CT): una variante avanzada que combina la tomografía computarizada con la medicina nuclear para observar procesos metabólicos, especialmente en oncología.
Usos clínicos más frecuentes de la tomografía
La tomografía es un estudio de gran utilidad en diversas especialidades médicas. Entre los usos más comunes destacan:
- Diagnóstico de enfermedades neurológicas: en casos de sospecha de accidente cerebrovascular, traumatismo craneoencefálico, epilepsia o tumores cerebrales.
- Evaluación oncológica: permite localizar tumores, determinar su tamaño y extensión, identificar metástasis y evaluar la respuesta al tratamiento.
- Detección de enfermedades pulmonares: como neumonía, fibrosis pulmonar, nódulos pulmonares o embolia pulmonar.
- Estudios cardiovasculares: para observar la anatomía coronaria, identificar aneurismas o calcificaciones en las arterias.
- Guía para procedimientos quirúrgicos o intervencionistas: como biopsias, drenajes o colocación de catéteres.
Además, es fundamental en situaciones de urgencia médica, ya que permite obtener un diagnóstico rápido y fiable para iniciar tratamientos inmediatos.
Ventajas diagnósticas frente a otros métodos de imagen
La principal ventaja de la tomografía respecto a otros estudios como la radiografía convencional o el ultrasonido es su alta resolución y capacidad para generar imágenes tridimensionales. Esto resulta especialmente valioso en órganos complejos o en zonas de difícil acceso.
También se distingue por su rapidez. Muchos estudios se completan en menos de 10 minutos, lo que es vital en contextos de emergencia médica.
Por otro lado, la tomografía ofrece una mayor sensibilidad para detectar lesiones pequeñas, hemorragias recientes, fracturas ocultas o masas tumorales que no siempre son visibles con otros métodos.
Riesgos y consideraciones importantes
A pesar de sus múltiples beneficios, la tomografía expone al paciente a una dosis relativamente alta de radiación ionizante, por lo que su uso debe estar justificado clínicamente. No se recomienda realizar este estudio de forma indiscriminada ni en pacientes que no lo necesiten.
En el caso de los medios de contraste, es importante evaluar la función renal del paciente y descartar alergias previas al yodo, para evitar reacciones adversas.
Las mujeres embarazadas deben informar a su médico antes del procedimiento, ya que la radiación puede representar un riesgo para el feto, especialmente durante el primer trimestre. En estas situaciones, se valoran opciones alternativas como el ultrasonido o la resonancia magnética.
Recomendaciones antes de realizar una tomografía
Antes de realizarse una tomografía, es importante seguir algunas indicaciones específicas:
- Informar al médico sobre alergias, condiciones médicas previas, embarazo o lactancia.
- Evitar alimentos o bebidas, si el estudio requiere contraste oral o intravenoso.
- Retirar objetos metálicos como joyas, lentes o prótesis removibles.
- Llevar estudios previos que puedan complementar el diagnóstico, como radiografías, resonancias o ecografías.
Una adecuada preparación contribuye a mejorar la calidad del estudio y reduce riesgos asociados al procedimiento.
Importancia de la interpretación médica especializada
La interpretación de una tomografía debe ser realizada por un médico radiólogo, profesional capacitado para analizar las imágenes y emitir un informe clínico. Este informe será valorado por el médico tratante, quien tomará decisiones terapéuticas basadas en los hallazgos.
El trabajo conjunto entre radiólogos y especialistas clínicos permite garantizar una atención médica integral y basada en evidencia.